
Con solo 26 años, Andrez Babii tiene claro que su música debe dejar un mensaje de crecimiento personal a quien la escucha, aunque sea música urbana; por medio del reggaetón y el rap, el joven artista le canta a Dios.Andrez siguió cosechando triunfos en el género, pero una extraña enfermedad lo dejó paralizado. En medio de la angustia que le causó esta situación – y la incertidumbre por el Covid19 –, rogó a Dios con gran devoción y fue escuchado. Tras su recuperación, entendió que la vida le daba una oportunidad de hacer las cosas diferentes, así que aprovechó su gusto por el reggaetón, el rap, el hip-hop para incursionar en la música cristiana.